lunes 29 de septiembre de 2008

INTENTOS DE ESPERANZA


Cuestión de creerse
lo que dicen que sucede,

permitir que avance el día
y se produzca la bondad
del desayuno caliente,

clamar alto en el silencio:
"Vas a ver, dura experiencia,
de qué vale un "homo" iluso,
si se empeña en ser un alguien",

saludar, entusiasmados de estar vivos,
a cualquier desconocido
y, en los parques, a los bancos,

prepararse a ser llevados
por la inercia del destino
a cualquier parte
sin decir: "Qué mala pata".

Es cuestión, por lo que siento,
de creerse,
que mejor es regalar que preservar,
mejor fiarse que enfriarse
y que este día, en su sustancia,
es suficiente para darse a todo aquello
que jamás creimos cierto que ocurriera.

Más o menos, eso es justo lo que pienso,
mientras va avanzando octubre,
y escarchándose el aliento, el pensamiento, los tejados,
y a menudo los intentos de esperanza
en esta vieja, azul, Castilla.

domingo 28 de septiembre de 2008

CASI FESTEJANDO SER

CASI FESTEJANDO SER

Siento una densa negación,
-naufragio a duras penas asumible-
como duda de quién sea el que me habita.

Y el que late, a su vez,
-palpitando luz tenue-
siente el lento fluido fugaz,
de una sangre de cosecha incierta, espesarse
como crepúsculo denso de pájaros negros
y resumen de hoy mismo en que me encuentro,
sin embargo,
ávido de todo y casi festejando ser.

LA PIEDRA






NUNCA TAN MÍO


Nunca tan mío
este paisaje de nadie
como ahora,
aquí mismo.

Nunca la piedra tan cierta
bajo mis pies desnudos
y el sol y la tarde en septiembre
tan a merced del silencio venidero,
purificante.

Nunca como hoy,
porque mañana no existe.



LAGOS DE LLUVIA


Tiene lagos de lluvia
incapaces de adentrarse
en su cuerpo granítico,
lítico.

Como Pez, Calamar y Tiburón los bautizo
y yo con sus aguas mi frente,
en pacto definitivo de tierra.

El resto de este tiempo
sobre ella
lo relego al abandono.



MATERIA GRIS


Sobre su materia gris,
como cerebro que piensa el pinar lejano.
sus hermanas, de la sierra amigas,
enseñan sus barrigas prominentes
sin pudor.

Toda su materia gris a mi servicio
navegando, varada, el robledal de otoño,
hasta hacerme sentir
naturalmente inservible
y curiosamente vivo.




LA CARNE TENDIDA

La carne tendida
hace cuerpo,
trata;
pero nunca será casi eterna
como ella,
tan segura en su dureza.

Mejor entenderla en lo inestable
de los roces con los musgos que la adornan,
en su hospedarme callada,
que tratar de interpretar su frío amable,
inexpresivo,
-confortante en cualquier caso-
y ser quietud quién sabe cuánto.

La carne tendida contrasta
con lo inanimado perenne.


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