viernes 17 de octubre de 2008

BERNER OBERLAND

Al menos ver sus nieves resplandecientes,
allá por encima de la esperanza improbable.

Y los nombres,
materializados, plenos,
en la húmeda sonrisa
que la existencia me impele a emitir,
agradecido,
a ese cielo donde habitan sus cumbres.

Materializados, al menos,
el día que estuve aquí,
en un excelso rito
de realidad evaporable.

jueves 9 de octubre de 2008

QUERIDO SOL



Qué me nombras, de esta tarde,

sol tendido entre los robles, las veredas,

el arroyo y los collados.

Príncipe demiurgo, creador de la belleza,

o simplemente observador

de esta pradera y sus castaños.

Tanta luz, sin tu palabra,

qué pretende transmitirme

como prenda colorista, entreverada,

de tus rayos.

Qué me ofreces, astro-dios,

si no posees más pasión ni voluntad

que el fiel pedrusco en que descanso.

Qué me das, querido sol,

cayendo al suelo impersonal,

que yo lo hallo.

sábado 4 de octubre de 2008

DESAFÍO COMO A MUERTE


DESAFÍO COMO A MUERTE


Es definitivo:

el cambio decidido, contundente,

mejora a todas luces los proyectos

con viajes a las playas, sin distancia en tus abrazos.

Voy de dentro a las afueras por la carne desgastada

para orar en mantras nuevos, repitiendo que por fin,

al cabo el cielo lloverá sus besos tiernos

y el sol vivo dará cuenta, en su quemar,

de los fracasos.

Es mi canto así elevado, como copa,

en sacrificio redentor de los desmayos, los desmanes,

los desvelos, la debacle de los versos retorcidos,

en un grito de armonía disidente.

Ese canto pide luz-concentración para entonarse

en lo sutil de los comienzos y en las dudas del arroyo,

que por fin decide darse, desbordado.

Otra vez podrá mojarse, incluso darse, equivocarse,

salpicarse, en la ribera, la inocencia de las notas

facultadas para hacer que el ruiseñor mezcle sus trinos

con cualquier otro abandono que presente

la inconsciencia en su ser ella.

Nunca, así, serán opuestos sus colores y mis flores,

sus canciones fugitivas y mis versos concretados:

Pacto eterno sobre el prado de las tiernas realidades

de ahora mismo, que tendrá la validez de los suspiros

y el consuelo de ser nuevo y destellar en este instante

que ya nace.

Pacto excelso entre quien sufre, llora o ríe

y el complejo manifiesto de hacer bien, decir mejor,

que acude pleno, en enigmática visita

a este retablo de patencia.

Pacto fiel que la palabra se promete preservar

sin más traición que las frecuentes

vacaciones de las musas.

Un encuentro en las alturas

con sabor definitivo a plena vida,

en desafío como a muerte,

contra el tiempo que se empeña en no sé cual

degradación de tres al cuarto,

inevitable, necesaria y ahora ajena.

LA DIFERENCIA

La diferencia sustancial entre el absurdo
y el sentido profundo y verdadero de las cosas
está en uno mismo.

Eso lo sabíamos.

La cuestión es reconocer
que cuando vamos desenvolviendo
el regalo, y a la vez encargo, de vivir
y analizando cada uno de los sustratos
que lo componen,
resulta difícil encajar la idea de perfección,
o de verdad, o de plan establecido
para todo lo que acontece,
con nuestra experiencia diaria
y preferimos, en ocasiones, claudicar
-en aras de la buena lógica y prevención de la locura-
y prestar nuestras seguridades
al universo de lo relativo,
que en multitud de ocasiones se presenta
bajo la apariencia de lo incomprensible
y por ende, de lo adsurdo, pero también
de aquello que explica tal cual es, lo que es.

Así se manifiesta y así
yo lo constatarlo.

Es en ello,
en lo que reside la diferencia:
en dar fe, sincera y honestamente
de lo que hay, sin más complicación.

Y lo que sea, será
sin que nosotros podamos hacer más
que interpretarlo,
sin que nuestra opinión pueda
modificar un ápice su consistencia.

Pero no es malo, ni bueno el declararlo,
ni siquiera pesimista el sopesarlo.

Al contrario,
una vez equilibrado y liberado
de ese peso el intelecto
puedes darte al optimismo "sine die".

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