¿A ti te gusta?
Silencio comiendo de mi mano.
Asombro de lo que viene a ser
y que nosotros, indefensos,
asumimos por vencer una carrera
donde lo nuevo cruje y lo antiguo huye.
No es necesario besarse y abrazarse,
para entender
que somos viajeros de la misma nave
con rumbo a qué importa pero consuela.
Silencio que aprende a lamer, conmigo,
lo que hay, hasta los restos,
y que borre después rastros y registros
quien se atreva, buenamente,
porque nada cambiará de lo vivido.
Habré sido, o quien me habita
y una mácula perpetua quedará
grabada a fuego en este Cosmos
dilatado un tiempo más
por su capricho.
Así de vano es lo que sigue cada año
pero es acto y no disgusta.
¿A ti te gusta?

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