SALA

cierta vida,
las Torres transmitieron instrucciones,
a las piezas alejadas, como faros nerviosos,
de forma precisa,
los Peones avanzaron uniformes
a sabiendas de ser siempre los primeros
en volar como ceniza,
los Caballos galoparon los escaques,
preservando a sus altezas
de cualquier aviesa inquina,
hasta Reina poderosa
al consentir sacrificarse
por el bien de sus colores,
lo hizo en forma inmaterial,
independiente de cualquier otra partida.
En el día de
después de ciertos lances agresivos
y algún trance pro pendiente a lo caníbal,
se impusieron, generosas,
en
aquellas Tablas lenitivas.
Signo claro de los tiempos venideros
con batallas constructivas
solamente de palabras.
