sábado, 31 de marzo de 2012

COSTA


















Viaje continuo y consciencia de vida en tránsito,
incluso aquí, donde de madrugada el tren se detiene
para hacernos merecedores de esa grata perspectiva
de avance y paso a la costa prometida,
en que la arena devolverá a nuestros pies
su plácida condición ancestral.

Trayecto
en cuyos túneles controlamos la inseguridad que amenaza,
mirando cara a cara la incertidumbre
y andén donde la carbonilla
huele a vigilancia permanente antes del cansancio-neblina
que todo lo difumina y esparce.

En los viajes,
nunca es bueno cerrar los ojos,
antes de acabarse el tiempo y la luz y las sombras.

Nunca es bueno,
en el camino ineludiblemente amable a la costa,
que mojará mis pies definitiva.
                                                                       Norberto García Hernanz

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