martes, 2 de octubre de 2012

Qué suerte.


Qué suerte qué suerte
viajar tan a proa
sintiendo la quilla pesada, veloz como vida,
rasgando los hielos que quieren beberse
el azul de mi mar.
Qué suerte, ahora mismo,
tomando en pijama la taza caliente del día brumoso,
poder recibir con el llanto o la risa
este roce del aire y en él avanzar.
Qué suerte
qué suerte yo en tinta y papel convertirme
y al aire esparcir las palabras en vuelo furtivo
que luego en vosotros se puedan posar.
Qué suerte, que suerte ese día que es hoy,
esperar tan a bordo en fulgor combativo,
que pueda después recordarse
y más tarde, sin pena, bañarse de olvido.
                                                  Norberto García Hernanz

1 comentario:

Isolda dijo...

Qué suerte la nuestra, navegar contigo.
Besos desde la proa.